¿Quien Soy?

¿Te has preguntado alguna vez “quien soy”?


Si… durante muchos años estuve buscándome a mi misma, comencé pensando en aquello con lo que me identificaba, después en aquello que no era, y finalmente me di cuenta de que… no soy nada.


No soy mi nombre
No soy mi trabajo
No soy lo que pienso, ni lo que hago
No soy lo que digo, ni como lo digo
No soy lo que como, ni como lo como
No soy…


Y es que no soy nada de lo que siempre he querido ser, con el paso del tiempo veo que todo aquello con lo que me identificaba, ni si quiera soy yo.
Cuando llevas tantos años buscándote, buscando fuera lo que siempre hubo dentro, buscándote en aquello que hacías, en lo que decías, en las cosas que sabías y conocías, en las cosas que creabas o en las personas con las que te relacionabas… y al final, descubres que no eres nada de eso.


No eres lo que siempre creíste ser.

Llega un momento en el que descubres que no puedes verte en un espejo y reconocerte porque realmente eres algo intangible que no puede comprarse ni venderse, no se puede ver ni oler, ni tampoco se puede palpar, no eres nada que los ojos terrestres pueden ver.

Si tengo que definirme diría que no soy nada y que al mismo tiempo soy todo porque todo es lo que habita en mí, todo es lo que se representa en mi persona, porque el todo que te rodea no es más que el espejo que te refleja.

Así que, ¿quien eres? eres la suma de todas las realidades que te envuelven y te devuelven una parte de aquello que eres mostrándote la grandeza de la creación a cada instante.
Que soy, quien soy, pierde sentido esa búsqueda cuando descubres y sientes que no eres nada concreto, que no eres nada palpable, cuando descubres y sientes que tu ser es todo lo que te rodea y que todo lo que te rodea eres tú.

Cuando comprendes que todas las personas, las cosas, las experiencias, etc eres tú mismo reflejándote en los demás y tu entorno, todo cambia. Cuando descubres esta verdad tan inmensa, es entonces cuando para verte y reconocerte solo tienes que pararte, respirar y observar todo lo que te rodea y ver dentro de cada ser esa parte de ti que habita en él y esa parte de él que habita en ti.

Es en ese instante cuando descubres que la búsqueda no es más que una forma de evadirnos de la realidad porque aquello que ves fuera, aquello que te rodea, no te gusta y buscas fuera intentando encontrar esta realidad y sucede que allá donde vayas siempre te persiguen las mismas experiencias, las mismas emociones, las mismas dudas, los mismos miedos,… y todo porque culpas fuera lo que no ves dentro, lo que no quieres ver dentro, porque no has sido capaz hasta ahora, de ver fuera la verdad que existe dentro de ti.

Mirar cada acontecimiento de la vida como un sentirte digna de ello sin importarte el dolor o la alegría que ello impone en tu vida, porque todo aquello que recibes, ves y sientes en la vida te está mostrando una parte de ti.

Observa y verás la verdad mayor que se oculta tras todas esas cosas que suceden a tu alrededor.
Descúbrete en los ojos de los otros, en las emociones y experiencias que vives a cada instante.
Descúbrete sintiéndote parte de ese todo eterno al que perteneces y será en ese instante cuando descubras quien realmente eres.
Obsérvate en todo y ve el todo en ti, respira y acepta esa realidad que te envuelve mostrándote aquello que necesitas conocer de ti.
El “quién eres” pierde sentido cuando descubres la verdad profunda en tu interior.
Escúchate, silencia tu voz dormida esa que juzga y castiga.
Escúchate, silénciate,… desde ahí verás con mayor claridad el todo que se muestra a tu alrededor que es el mismo todo que hay en tu interior.