La Función del Enfado

Todos en algún momento de la vida nos hemos enfadado por algún motivo, bien con algún familiar, pareja, amigos, nuestro trabajo, la política… Existen numerosos motivos por los que la bandera del enfado se alza en tu interior, pero… ¿Cuál es la función del enfado? ¿Cómo gestionarlo?

La ciencia nos explica que emociones como el enfado, rabia, ira… tienen efectos negativos en el cuerpo ¿Qué le sucede a tu cuerpo cuando te enfadas?:

• El cuerpo se contrae creando contracturas y dolores musculares, llegando incluso a tener la sensación de que te falta el aire.
• Se acelera la respiración, esto hace que el corazón bombee con más intensidad.
• Aumenta la presión arterial, llegando incluso a generar taquicardia y con el tiempo puede generar deterioro en las arterias y enfermedades coronarias.
• Disminuyen las facultades cognitivas, razones y piensas peor.
• Aumentan sustancias como el cortisol y la adrenalina, alterando el equilibrio natural de cuerpo.
• Desequilibra y disminuye el sistema inmunológico.
• Aumenta el riesgo de padecer enfermedades como jaquecas, gastritis, colitis y dermatitis.

Y no solo esto, sino que encima que sientes el enfado parece haber una negativa social ante estas emociones, llegando a creer que el enfado es negativo. Si bien los efectos físicos no son muy alentadores, cuando estas emociones aparecen es por algo y para algo.

Lo primero que tienes que comprender es que TIENES DERECHO A ENFADARTE porque en tu interior hay una emoción que debe ser expresada y manifestada. Ahora, lo que marca la diferencia, es la forma en la que manifiestas el enfado. Al aceptar tu enfado y permitirte vivirlo ya estás minorizando la intensidad de este pues no estás reprimiendo la emoción. La forma en que comunicas tu enfado, rabia o ira es lo que finalmente hará que la intensidad se reduzca.

Es importante medir con quién enfocas tu enfado y la forma en que lo manifiestas, a nadie le gusta hablar con una persona que está alterada, grita o se expresa con agresividad, entre otras cosas que cuando te comunicas con alguien desde ese lugar pierdes todos los argumentos que puedan darte la razón frente a esa discusión.

Por ello, cuando esto sucede es preciso que focalices tu enfado hacia otro lugar, bien expresando tus sentimientos frente a un árbol, en una habitación a solas, saliendo a correr, hablándole a algún objeto, escribiendo tus emociones en un diario… cualquiera de las alternativas que te ayuden a expresar tu emoción y que no salpiques a nadie con tu enfado.

Una vez que has podido sacar tu enfado y te has dado el espacio para vivirlo, sin sentirte culpable por tener esa emoción, es cuando puedes comunicarte con la otra persona desde otro lugar y desde la calma. No puedes evitar el enfado, pero si puedes controlar la forma que lo exteriorizas a tu interlocutor.

Ahora, ¿Cuál es el motivo por el que sientes el enfado? Bien, para entender esto debes conocer que el enfado habita dentro de ti, no puedes separarte de él porque ya vive en ti, por ello no puedes huir de tu emoción, al taparla o reprimirla estás tapando una parte de ti que necesita ser expresada, necesita ser vista.

Es importante que veas el enfado como una señal de alarma, y no una señal de alarma para luchar o pelear contra aquello que sientes lo provoca, sino una señal de alarma que te advierte que algo dentro de ti no está siendo amado.

Hace algunos años, trabajando en un grupo con la emoción del enfado pude observar como cambio la energía. En un momento, se levantó una ventisca muy fuerte que en un instante cerró todas las puertas y ventanas, dando fuertes golpes y portazos. En ese momento lo comprendí, el grupo había creado esa energía, nosotros éramos el viento que golpeaba alrededor. Fue en ese instante cuando me di cuenta de lo que es el enfado.

El enfado eres tu mismo, es una parte de ti que se despierta mostrando aquellas cosas que todavía no han sido sanadas. Y puede ser que el enfado venga por un comentario, una situación que no comprendes, quizás una enfermedad o por algo que estás viviendo y que no aceptas y rechazas, negándolo con enfado.

Todo cuanto vives, es fruto de tu propia creación. Sí, de tu propia creación, sí, así es… eres responsable de tu realidad porque aquello que vives lo has creado antes incluso de encarnar y todo cuanto vives tiene un aprendizaje para ti.

Todavía el ser humano no ha aprendido a evolucionar sin dolor y por ello todavía sigue aprendiendo mediante experiencias a veces duras y difíciles.

¿Cómo funciona el enfado? El enfado se despierta como una señal de alarma por algo que niegas y no aceptas, pero lo que todavía no sabes, es que eres tú mismo creando esa realidad para que veas aquello que no amas de ti.

Las personas que te enojan actúan como espejos de tu alma y tienes la oportunidad de observar qué es lo que te produce el enfado, más allá de la persona o la situación. Mira dentro de ti, observa cual es el origen real que despierta en ti el enfado y quizás puedas observar una herida, una creencia o una experiencia anterior, que hace que reacciones con enfado ante la situación.

Son muchas las situaciones que vives en tu vida y que te están enseñando una verdad mayor. Puedes quedarte enganchado en el enfado o puedes buscar lo que hay detrás de él.

Cuando descubres que tú eres el viento que se mueve bruscamente a tu alrededor y hace que la puerta se cierre golpeando tu vida. Entonces entiendes que tu creas tu realidad, haciendo que lleguen a tu vida personas y experiencias que te “golpean” y te duelen. Así que tienes dos opciones, puedes estar toda tu vida negando tu realidad, enfadado por las experiencias que golpearon tu vida sin entender por qué sucedió, o puedes buscar la comprensión mayor que hay detrás de lo que estás viviendo.

El enfado es un mecanismo del alma para mostrarte aquello que no amas de ti. Vivir el enfado es natural, el modo en que lo expresas solo depende de ti.

Con amor y cariño, espero te ayude esta reflexión.